sunnata, (suññatā)
Traducido comúnmente como «vacuidad» o «vacío». En el Dhamma temprano, no se refiere a la inexistencia de las cosas, sino a la ausencia de un yo sustancial (attā) y de cualquier propiedad perteneciente a un yo en los fenómenos físicos y mentales. Es la descripción técnica de la realidad observada sin la distorsión del ego.
Explicación:
Suññatā es a menudo el concepto más incomprendido fuera de su contexto original. No es una afirmación sobre la nada ni un estado de trance donde el mundo desaparece. Es, más bien, un vacío de «yo-idad».
Desde nuestra aproximación funcional y operativa:
1. Vacío de qué: Cuando el Buda habla de que el mundo está vacío, se refiere específicamente a que los seis sentidos y sus objetos están «vacíos de un yo o de algo que pertenezca a un yo». El ojo está ahí, el color está ahí, la conciencia visual está ahí, pero en ninguno de esos elementos se puede encontrar un «dueño» o un controlador permanente.
2. La paz de la no-posesión: La insatisfacción (dukkha) surge porque intentamos llenar con un «yo» procesos que por naturaleza están vacíos de él. Al reconocer la Suññatā, la mente deja de intentar apropiarse de las sensaciones. Si una sensación de dolor surge, está vacía de «mío»; por lo tanto, hay dolor, pero no hay «alguien» sufriendo.
3. No es nihilismo: Es vital distinguir la vacuidad del «aniquilacionismo». El Buda no enseñó que nada existe, sino que nada de lo que existe es un «yo». Reconocer la vacuidad es el punto más alto de la salud mental, ya que permite interactuar con la vida de forma funcional, sin la carga pesada de proteger una identidad ficticia.
Fidelidad a los Suttas:
En el Sabba Sutta, el Buda limita la realidad a lo que ocurre en los sentidos. Suññatā es la característica de ese «Todo». Al practicar la atención plena (satipaṭṭhāna), el practicante ve que los pensamientos vienen y van como el viento: no hay nadie «pensándolos», son procesos condicionados. Esa transparencia es la experiencia de la vacuidad.

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